
Era de tarde. Fui a su casa a tratar un asunto extra-literario que ahora no me acuerdo. Me llamó a su pequeña oficina en la parte trasera de su casa, para mí era como la Baticueva, la guarida del legendario zorro o mejor aun, el laboratorio secreto del doctor Frankestein. Tenía sobre su pequeño escritorio la recién mano-impresión de la novela en la que estaba trabajando. Estaba lleno de tachaduras y notas… pensé, ¡he interrumpido su momento de creación, se va a molestar!
Pero no fue así. Antes de tratar nuestros asuntos, con exagerada premura, pidió que me sentara en una silla y leyó parte de su obra con el entusiasmo de un niño ante un descubrimiento. Lo escuché narrar, versificar, reflexionar, tal vez por espacio de treinta minutos en los que estoy casi seguro olvidó que yo estaba allí, a pesar de que a mí me hablaba.
En aquel tiempo, en honor a la verdad, no entendí nada de lo que decía. Solo leí en el entusiasmo de sus palabras que aquel hombre alto, arrebatado de pasión por su arte, debía estar creando algo muy bueno, importante, excepcional. Y era cierto, estaba en plena creación de su novela Memoria del Horror Hermoso, una obra que se ha perfilado como una de las obras cumbres de las letras dominicanas… y tal vez de más allá de nuestras fronteras.
No lo digo yo, que no califico para esas afirmaciones. Lo dijo el jurado que le otorgó el Premio Nacional de Novela 2007 a nuestro estimado amigo José Bobadilla; lo dijo José Rafael Lantigua, ministro de cultura de la República Dominicana, y otros no menos calificados cuyos nombres no menciono por ser menos conocidos.
Queremos felicitar a José Bobadilla por la publicación de Memoria del Horror Hermoso, de manos de la Editora Nacional. Esto apenas ocurrió la semana pasada...¡Nos sentimos orgullosos!... !y nos anima a seguir!